Es imposible hablar en nombre de LOS hombres.
Ninguno escucharía mis quejas o las de otros,
ninguno vería en ese hombre
o en cualquiera,
un corazón agotado y despojado.
Todos veríamos un hombre que puede,
que no quiere entender que puede,
que es poco hombre por no poder,
por no entender que puede.
Incluso mi amigo,
mis amigos,
escuchan mis quejas,
y las de los otros
sin ver en mí,
ni en los otros,
ni en ellos,
un corazón agotado y despojado.
Todos los hombres no tienen corazón,
no saben amar,
no saben de compromiso,
no saben de cuidar.
¡Por qué nos hacemos eso hombre!
Si lo único que quiero es sentir el corazón,
amar.
Condenados por el cuerpo y por el hombre,
aprendimos a cuidar,
unos.
Aprendimos a comprometernos,
unos.
Aprendimos a hacer posible todo,
unos.
Otros, con el corazón despojado,
se rindieron al cansancio,
y lo siguieron haciendo todo,
con el corazón tieso,
sin tierra,
sin nombre,
sin amor, pero todo,
porque hombres son.
¿Fueron y serán los hombres,
el destino del hombre?
Rsk
